domingo, 22 de noviembre de 2009

Innovar o ganar

Innovar no significa ganar, innovar no significa hacer las cosas bien. A veces para innovar se tiene que perder, se tienen que cometer errores y sólo de esa forma se podrá conocer y enriquecer todo aquello que uno quiera crear y aportar. En ese camino hacia lo desconocido, hacia lo nuevo, nunca se debe olvidar cual es el fin, donde está el foco, y cual ha sido la motivación, la razón y la esencia de todo cambio que se desea emprender.
Personalmente pienso que para poder innovar también se requiere reflexionar, parar para identificar y conocer cuales pueden ser las implicaciones de ese nuevo camino que se desea recorrer.. Y por supuesto para ello tenemos que observar y además ser capaces de reconocer y solo de esa forma podremos evolucionar y mejorar las cosas.
En este sentido también pienso que para poder innovar se requiere una actitud, una energía y una visión distinta a la habitual y por que no, pensar que lo hacemos para ganar.
Sin embargo, como bien dice un colega al cual respeto mucho, "ganar" es algo contextual, es algo personal y lo que significa para uno no es necesariamente lo mismo para otro. En este proceso hacia la victoria y dado el entorno particular de cada uno y con quienes se interacciona, esta claro que establece una competición. Se compite profesionalmente, en las relaciones humanas y también emocionalmente para conseguir un equilibrio y resistencia ante las contrariedades y pasiones.
Por ello, innovar no significa ganar, y ganar, no significa dejar KO al adversario. A veces se tiene que perder para ganar y es así como se aprende y se valora el verdadero impacto de las cosas. Y mientras queramos seguir cambiando las cosas, y seguir innovando, no debemos dejar de formarnos, de aprender y de valorar cada pequeña batalla como un paso necesario hacia la victoria.
Coincido plenamente en la visión de mi colega, que si uno se forma, opuesto a deformarse, se relaciona, opuesto a aislarse y se cuida la salud, tiene muchas más posibilidades de poder ganar, y abordar las pequeñas batallas de forma exitosa.
Y en este sentido mi próxima pregunta sería, ¿cómo seremos capaces de sostenerlo?

1 comentario:

Alec dijo...

La pregunta que planteas en tu cierre es como diríamos en inglés “endlessly fascinating.” La misma se puede abordar desde tantos ángulos… y para aproximar una respuesta, uno se puede plantear otras preguntas, como por ejemplo, por qué nos importa la sostenibilidad de la innovación? Qué riesgos corremos cuando enfocamos todas –o la mayor parte—de nuestras energías personales (o según sea el contexto, empresariales) en innovar? La respuesta que la pregunta así planteada me sugiere es que se trata de un tema de guardar equilibrio en la asignación de energías. Si dedicamos todas nuestras energías a innovar, con qué energía podremos entonces contar para asegurarnos que las innovaciones que hemos gestado a lo largo del camino reciban la suficiente atención para que maduren y den los frutos esperados? Este escenario validaría tu aseveración de que innovar no necesariamente significa ganar.
Creo también que es importante discriminar entre la innovación por elección y aquella que se genera por necesidad (imposición). Pienso que los dos tipos de innovación pueden generar resultados altamente creativos, si bien el primer tipo de innovación es el resultado de visión (proactivo en su origen) y el segundo de adaptación (reactivo ante el entorno).
Por último, y ligando un poco las reflexiones del colega que parafraseas, me parece que el requisito primordial para la sostenibilidad de cualquier empresa innovadora, personal o de negocios, es el reconocimiento de nuestra naturaleza interdependiente como seres humanos. Los que hemos crecido en ciertas sociedades con valores altamente individualistas y competitivos tal vez tengamos que aprender que la sostenibilidad está más relacionada con la cooperación que con la competición. It’s about changing the “software”… and the “operating system” that runs our brains… ;-)
Alec